El Eixample, trazado por Ildefons Cerdà en 1859, es el distrito más representativo del urbanismo barcelonés. Su icónica cuadrícula de manzanas octogonales alberga la mayor concentración de arquitectura modernista del mundo, con obras maestras de Gaudí, Domènech i Montaner y Puig i Cadafalch.
Los pisos del Eixample se caracterizan por elementos arquitectónicos singulares: mosaicos hidráulicos artesanales, techos altos de 3,5 metros o más, molduras de escayola ornamentales, carpinterías de época con contraventanas interiores y balcones de hierro forjado. Estos elementos confieren a cada vivienda un carácter único e irrepetible.
Sin embargo, estos pisos centenarios también presentan retos importantes: instalaciones eléctricas y de fontanería obsoletas, distribuciones compartimentadas con largos pasillos y habitaciones en serie, falta de aislamiento térmico y acústico, y cocinas y baños que no responden a las necesidades actuales.
Nuestro trabajo en el Eixample se basa en un principio fundamental: preservar el carácter original del piso mientras lo adaptamos a la vida contemporánea. Cada proyecto es una oportunidad de poner en valor los elementos patrimoniales que hacen único el inmueble.
Apostamos por espacios abiertos y diáfanos que aprovechan los techos altos y la luz natural de las amplias ventanas del Eixample. Las distribuciones compartimentadas se transforman en ambientes fluidos, manteniendo la esencia modernista con soluciones contemporáneas.
La eficiencia energética es una prioridad en cada reforma: aislamiento térmico por el interior, sustitución de ventanas respetando la estética original, sistemas de climatización eficientes y soluciones de ventilación adaptadas a la estructura del edificio.
En cocinas y baños, diseñamos espacios funcionales y modernos que se integran armoniosamente con el resto de la vivienda centenaria, resolviendo los retos técnicos que plantean los bajantes y las instalaciones comunitarias de estos edificios.